No pretendo parar, ¿dime quién camina cuando se puede volar? Mi destino es andar, mis recuerdos son una estela en el mar. Lo que tengo, lo doy, digo lo que pienso; tómame como soy. Y va liviano mi corazón gitano, que solo entiende de latir a contramano. No intentes amarrarme ni dominarme, yo soy quien elige como equivocarme. Aprovéchame, que si llegué ayer me puedo ir mañana. Sigo siendo aprendiz en cada beso y con cada cicatriz. Algo pude entender, de tanto que tropiezo ya sé como caer.